PAZ:
PASO ESTRECHO, PERO AUN HAY CAMINO.
Propuestas viables desde la sociedad.
Luis
I. Sandoval M.
No
es fácil el momento que está atravesando el
proceso. Parecería que todas las posibilidades se agotan.
Las partes rivalizan en intransigencia. El Presidente se va
a Estados Unidos a pedir que toda la utilería entregada
para luchar contra el narcotráfico se la dejen emplear
abiertamente contra la insurgencia como tal. Esta sigue cometiendo
errores casi adrede para que la copa, ya rebosada, se derrame.
Voceros públicos importantes dan apoyos anticipados
a la ruptura de las conversaciones. Las partes no parecen
dispuestas a dar juego a los países amigos del proceso
para que cumplan un rol más activo en calidad de facilitadores.
Sectores militaristas se muestran desaforados. Los pronunciamientos
del movimiento de paz son tímidos y marginales.
Pero
la moneda tiene otra cara: en cada uno de esos campos se podría
advertir algo positivo concreto. No se ve cómo pueda
esfumarse la recepción francamente positiva que las
partes dieron a las Recomendaciones de la Comisión
de Personalidades, las cuales no fueron formalizadas sin consultas
previas, lo cual les da carácter casi de preacuerdo.
Daniel
García Peña, Exconsejero de Paz, resume la situación
diciendo: "no quieren romper, pero tampoco quieren ceder",
mientras leídos columnistas aconsejan (nov.9) no precisamente
responder el ultimátum de las FARC con otro ultimátum
del Gobierno sino con una propuesta concreta. Sintomáticamente,
mientras gobierno y FARC, se encuentran atorados, en el Oriente
Antioqueño se abre camino una propuesta sui generis,
de acuerdo humanitario con condiciones y controles, entre
sociedad y ELN. Antes fueron los Gobernadores del Sur, ahora
son los alcaldes de una provincia central; el hecho es que
el gobierno de Bogotá muestra cada vez menos capacidad
de manejo de los asuntos relacionados con la paz. Un sacerdote
comenta: "Tenemos que hacer un gran movimiento porque
Oriente no puede quedarse solo, mientras el Gobierno Nacional
es incapaz de hacer algo".
Sendas
acciones pueden a mi juicio impulsarse desde la orilla de
la sociedad frente a los dos nudos gordianos hoy existentes:
el del Caguán y el del Oriente de Antioquia.
La
sociedad puede, ¿porqué no?, hacer una propuesta
sobre criterios y términos que aseguren la continuidad
de la zona de distensión en función del proceso
de salida política. La reunión de organizaciones
de sociedad civil de la cual informa El Tiempo del sábado
10 arrojó valiosos elementos y sugerencias que pueden
ser puestos en orden y completados da tal manera que la cotinuidad
de la zona de despeje hasta el 7 de agosto esté ligada
al cese de fuego y hostilidades, a la discusión de
la agenda sustantiva y a la posibilidad de realizar la Asamblea
Constituyente según la ruta sugerida por la Comisión
de Personalidades. Esta propuesta con amplio respaldo de sociedad
se entregaría a las partes y a la comunidad internacional
como una contribución a destrabar el proceso. Criterio
básico: seguridad de no agresión ni intimidación
para las FARC en zona de distensión y seguridad política
para todos de que la zona sirve a los propósitos para
los cuales fue estatuida.
La
sociedad, el movimiento de paz en particular, debe respaldar
sin vacilación y a fondo el proceso de entendimiento
surgido en el Oriente antioqueño entre el ELN y los
Alcaldes de 23 municipios, ¿porqué no?. Es una
posibilidad a la cual razonablemente no se puede renunciar.
Laboratorios vivos de paz de esa naturaleza son los que necesita
el proceso. En este caso se requiere que la sociedad y el
movimiento de paz actúe en el sentido por una parte,
de dar y obtener apoyo político en el país y
en el exterior para los alcaldes y, por otra, contribuir a
dilucidar los aspectos legales, políticos y prácticos
de la situación creada. No podemos quedarnos como espectadores
pasivos, es preciso visitar la región y hacer propuestas
pertinentes al gobierno, a la insurgencia del ELN y a los
países amigos de ese proceso. Toda iniciativa autónoma
de la sociedad hay que apoyarla a fondo.
Nada
aconseja que deba romperse el diálogo y escalar el
conflicto. Si ello ocurre todos perdemos. Tiene razón
Jan Egelan, representante del Secretario General de la ONU,
cuando observa que es preferible un diálogo imperfecto
a una guerra perfecta.
Bogotá, 11 de noviembre de 2001. 
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